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Llamado Misionero

¿Qué es ser misionero en el mundo de hoy?

Ser Misionero Cuando pensamos en la Iglesia debemos preguntarnos: ¿La misión es solo para algunos o para todos?, ¿Qué significa ser Iglesia misionera en el mundo de hoy?, ¿Puede una iglesia no ser misionera? ¿De quien es la misión? El hno. Carlos Scott reflexiona y dice:

Cuando hablamos sobre la misión primeramente estamos hablando de la misión de Dios . Dios es un Dios misionero. La misión existe simplemente porque Dios ama a las personas. Dios quiere rescatar a la humanidad de su deshumanización en lo moral, espiritual, físico, intelectual, social, económico, político y cultural. El establecimiento de su reino es la misión de Dios. Podemos concebir a la misión como un movimiento de Dios hacia el mundo donde la Iglesia es un instrumento para esa misión. La iglesia tiene el privilegio de participar pero la misión no es suya y no le pertenece a ningún proyecto privado. La misión no es la misión de tal o cual iglesia, agencia o institución. Es la misión de Dios donde su Espíritu esta obrando en el mundo e invita a su iglesia a participar.

Seguidamente afirmamos que la naturaleza de la iglesia es misionera. Hablamos que la iglesia es la iglesia en el mundo y para el mundo. No se concentra solo en el cielo. Se involucra en el mundo y por lo tanto es misionera.

Ser misioneros no es una opción, es un mandato. Toda la Biblia nos da el mandato para la evangelización mundial. Implica escuchar el grito de los pobres, afligidos y perdidos. Hay 4 mil millones de personas que no conocen al Señor.

Afirmamos que todos somos misioneros porque cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes. Es para el cumplimiento de la misión que Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo. Significa que somos llamados a ser agentes de transformación hasta lo último de la tierra y que de ninguna manera se limita solo a la acción local o sólo a la acción global. Dado que Dios es un Dios misionero el pueblo de Dios es un pueblo misionero.

Ser misionero hoy es darnos cuenta que hemos sido enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar. Es servir a la gente más olvidada de la ciudad, la nación y el mundo. En este servicio misionero debemos resaltar la labor de los “misioneros transculturales” trabajando en el mundo animista, hinduista, budista, islámico, ateo y postmoderno.

Dios confió el don del sacerdocio a todo el pueblo de Dios; por la cual podemos decir que «Por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe» (Ro. 1:5). En este marco la iglesia es para todos y con todos. Cada creyente sea ministro, laico, misionero es proyectado al trabajo de solidaridad con todo el Cuerpo de Cristo y el Mundo. La clave es reconocer que la tarea le pertenece a la iglesia toda y actuar en consecuencia.

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