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Llamado Misionero, Misiones e Iglesia

Guiando a la Iglesia a transformarse en misionera

El Lic. Carlos Scott nos menciona algunos aspectos importantes en el proceso de transformación que incluye a la iglesia, la sociedad local y hasta lo último de la tierra.

1 Profundizar nuestro entendimiento de una misionología integral. La misión abarca la proclamación verbal del evangelio como la responsabilidad social. Nuestras inquietudes por lo general giran en preguntarnos: ¿cuántos creyentes hay? Y olvidamos preguntar: ¿Está la iglesia reflejando los valores del reino de Dios en cada nación y hasta lo último de la tierra?

2 Debemos enfatizar que la iglesia toma su naturaleza misionera del Dios misionero que servimos. Es decir, que la iglesia es misionera porque Dios es un Dios misionero.

3 Debemos revisar nuestra visión de Cristo. En una América Latina donde mas del cincuenta por ciento de la población es pobre y sufre, el Cristo que sufre, que se identifica con los pobres y menospreciados, es el Cristo en el cual pueden identificarse.

4 Debemos formar “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de
reconciliación, amor y perdón. Una iglesia para todos. Que todos tengan oportunidad de
integrarse, participar y servir. La iglesia local es llamada a formar una comunidad
alternativa hasta lo último de la tierra.

5 Debemos producir un equilibrio entre el “pueblo de la iglesia” (metidos
en los programas internos) y la “iglesia del pueblo” (que vive los valores del Reino de Dios
en medio del quehacer nacional y las naciones). Estamos mas preocupados en que la
gente este en los programas de la iglesia y no en que tenga un testimonio eficaz en su
campo de labor diario.

6 Necesitamos revisar que significa ser discípulo incondicional de Jesucristo. Debemos volver al evangelio donde el centro es Jesucristo. El discipulado responsable e incondicional a Jesucristo es la clave.

7 Debemos cuidar el servicio, la experiencia personal en Cristo y la formación de la iglesia local como “comunidad”. Debemos encarnar el mensaje, la funcionalidad con principios bíblicos y enseñar el poder del amor y no el amor al poder.

8 Debemos pensar en el tema del Reino de Dios. Debemos volver a examinar este concepto y tener una iglesia que vive la realidad del reino comprometida con su extensión.

9 Debemos crecer en el trabajo de cooperación como “un solo cuerpo” en función de la misión. Desde su principio el Señor nos ha desafiado al trabajo en equipo. Toda la Iglesia es responsable de la evangelización de todos los pueblos, razas y lenguas. Este cumplimiento demanda el cruce de fronteras geográficas, culturales, sociales, lingüísticas y espirituales, con todas sus consecuencias.

-Finalmente debemos avanzar hacia un entendimiento del Espíritu Santo y la misión. La afirmación de que toda la Iglesia es misionera se basa en el sacerdocio universal de los creyentes. Es para el cumplimiento de esta misión que Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo. La Iglesia debe asumir plenamente y sin tardanza su responsabilidad en la evangelización mundial. Para ser misionera la Iglesia debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración.
Queremos una Iglesia diferente que transforma la sociedad local hasta lo último de la
tierra.