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Llamado Misionero

Porque allí cuando falta tanto aquí

Seguramente muchos de nosotros anhelamos ser fieles seguidores de Jesús. Descubramos juntos lo que espera el Mestro de todo aquel que quiera cumplir con éxito esta misión.
El Licenciado Carlos Scott, reflexiona acerca del relato bíblico donde Jesús invita a sus discípulos y les dice: “Crucemos al otro lado”.
La invitación apuntaba directamente a la voluntad personal de cada uno de ellos; era un llamado a un viaje a lo desconocido, riesgoso; lo que nos lleva a pensar que ser discípulo de Jesucristo, implica seguir su llamado.

No es fácil dejar de lado el éxito o fracaso de un ministerio, o el reconocimiento y alegrías que nos da nuestra posición en el alcance local.
Podemos escuchar a Jesús diciéndonos: Sígueme ahora! Dejando a la gente que tanto tiempo has servido y atendido.

Sígueme, aceptando los riesgos

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Embarcarnos en esta misión, requiere estar dispuestos a partir; significa estar dispuestos a “cruzar al otro lado”. Pero cuando decidimos cruzar, aparece lo inesperado, lo que pone en peligro la misión; aún obedeciendo, aún viajando con Jesús, y estando centrados en la voluntad de Dios, llega la tormenta. Es la realidad para aquellos que aceptamos cruzar. Es ahí donde enfrentamos lo que nos hace débiles y fuertes. Es ahí donde realmente comenzamos a conocer más a Jesús. ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?. Descubrimos que somos probados hasta donde nuestra fé puede llegar a fallar.

Después del momento difícil llega la calma; en las manos de Dios todo es imprevisible, es soberano y puede sorprendernos de un momento a otro. Pasada la tormenta, aparece otra sorpresa, sale a recibirlos un loco marginado del pueblo… el endemoniado gadareno.Imagino a los discípulos formulando ideas en sus mentes: “Señor, decidimos seguirte, dejamos todo en la orilla, estuvimos a punto de morir, y fue solo para salvar a uno? Señor, has transformado la vida de este hombre con el poder del evangelio, y nos piden que nos vayamos, que no molestemos…Señor, no entendemos lo que estás haciendo”. No conocemos el relato del regreso, pero si podemos imaginar la enseñanza que Jesús les estaría diciendo: “este es el costo de seguirme”.
Cuando descubrimos el corazón de Dios, nos convencemos de que vale la pena gastar el dinero que tenemos, nuestro tiempo, dar la vida misma, nuestra comodidad, éxito, para que uno solo conozca al Señor.
El corazón de Dios late por los no alcanzados y menos evangelizados en todas partes del mundo, y esto vale nuestra entrega, aceptar el costo, experimentar el seguimiento de Jesús, el sufrimiento y el gozo en ser su discípulo: Ser como El. Todo por uno solo, pobre resultado y fracaso para el mundo, pero de un gran éxito ante los ojos de Dios.
Piensa por un momento ¿qué acción significaría en tu vida cruzar al otro lado?
Si estas en la orilla, busca una comunidad vecina, detecta a una persona con necesidad y ayúdala.
Jesús te dice:“Si realmente me conoces, ya es la hora para que crucemos al otro lado”