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Llamado Misionero, Misiones e Iglesia

Seis llaves para abrir las puertas a las misiones mundiales

Cada iglesia necesita un equipo sólido de personas capacitadas para facilitar la visión y formación misionera, la movilización de la oración y de los recursos financieros, la incorporación y el envío de nuevos misioneros.

Llave Uno: Todo Comienza En La Oración

La movilización misionera de la congregación debe comenzar con la oración específica. Este es el medio de preparar el camino y eso sólo lo puede lograr el Señor, porque Él es quien edifica (Salmo 127:1). La oración debe ser la acompañante constante en todo el proceso de movilización y trabajo misionero. Todos deben orar y de manera especial los que llevan adelante esta tarea.

Llave Dos: Se Necesita Una Persona Dedicada

Cada movilizador misionero tiene que conocer y prepararse para ser un obrero aprobado y capacitado en el tema de misiones y en los principios de la movilización misionera. Aquel que lleve la antorcha misionera debe estar al día con los conceptos claves de misiones. Debe conocer y poder transmitir las bases bíblicas de misiones, el modelo misionero de Jesucristo, la obra misionera del Espíritu Santo.

Llave Tres: La visión Tiene Que Presentarse

No es suficiente que el movilizador tenga visión misionera y que se prepare. Su función es contribuir para el desarrollo misionero de toda la congregación. Por eso la visión debe encaminarse en un proyecto serio, meditado y progresivo. Compartir ese proyecto requiere de una preparación bien pensada, dada en el momento oportuno y de una manera adecuada.La presentación debe ser acompañada por el material escrito donde se fundamenta y detalla la misma.

Llave Cuatro: Un Buen Equipo

Se puede convocar a los interesados en base a la sugerencia de los líderes o a la evidencia de interés misionero que hayan demostrado o a su ofrecimiento voluntario en respuesta a un anuncio.

La función del grupo de misiones no es hacer ellos solos la tarea, y convertirse en el club de los que tienen la visión”. Es exactamente lo contrario, debe verse y actuar como quien es parte integral del cuerpo y tiene la función de despertar, estimular y llevar la visión y acción misionera a toda la congregación, de tal manera que todos puedan participar.

Llave Cinco: Los Que Forman Deben Ser Formados

EI grupo de misiones necesita de formación para realizar bien su función. Pero más aún para ser ellos mismos moldeados por la visión y el llamado de Dios.
Una buena parte del primer año del proyecto (año de lanzamiento) se debe pasar en la formación misionera del mismo equipo. No es simple cuestión de reunirse para preparar una actividad o llenar un calendario para que haya “algo de misiones”. La tarea que se ha emprendido es de largo plazo.

Llave Seis: Lo Que No Se Moviliza Se Fosiliza

Una vez en marcha la preparación del equipo de misiones, se debe abocar a la tarea de movilizar a la congregación. La movilización, o el poner a una iglesia en movimiento misionero, no se logra de una semana para otra. Conlleva un proceso basado en el compromiso perseverante de quienes lo llevan adelante.
Planificar salidas de corto plazo brindará oportunidades misioneras a los adolescentes, jóvenes y adultos.